He tratado, en otros artículos de mi blog, el camino que se está recorriendo para pasar de una democracia delegada, elegimos cada 4 años a quienes nos gobiernan, a una democracia más participativa, en la que nuestros políticos basen sus decisiones del día a día en las propuestas de los ciudadanos.
Este cambio supone un paso hacia adelante que, como cualquier cambio, algunos perciben como una amenaza. Otros, en cambio, vemos este cambio, junto con una mayor diversidad en quienes nos representan, una oportunidad para que la gestión que realizan nuestros políticos sea más eficaz y sus decisiones más acordes con nuestras necesidades.
En esta ocasión, como en tantas otras, la tecnología es uno de los grandes dinamizadores, ya que proporciona vías agiles de comunicación y participación, sin que por ellos se obstaculice la agilidad necesaria para tomar estas decisiones y llevarlas a cabo.




