martes, 18 de junio de 2013

¿Han perdido los partidos políticos el tren del siglo XXI?

Thomas Jefferson decía: “Cada generación necesita una nueva revolución”.  No creo que sea cuestión de generaciones, pero sí creo que cada momento de la historia tiene su revolución. Durante muchos años en nuestro país, la democracia, tal y como la entendemos hoy, fue una revolución, un cambio en el que los españoles conquistamos muchos derechos que durante 40 años nos estuvieron negados.

Entre estos derechos estaba el derecho a elegir, cada cierto tiempo, a quienes nos gobiernan. En teoría, les elegimos en función de aquello que nos dicen que van a hacer o simplemente porque es de ellos de quienes más nos fiamos para que hagan aquellas cosas que más nos pueden beneficiar o que simplemente creemos que hay que hacer.


A lo largo de la historia, ha sido la izquierda quien ha liderado estos cambios, no en vano a la gente de izquierda se les conoce como progresistas. Mientras, los más reacios a estos cambios eran la gente de derechas, también conocidos como conservadores.

Con el paso del tiempo, muchos de estos cambios fueron aceptados por todos y hoy no hay nadie que los cuestione. Este es el caso, por ejemplo, del derecho al voto de las mujeres, nadie lo pone hoy en duda pero fue un campo de batalla entre progresistas y conservadores en la segunda república hasta que finalmente, todas las mujeres, sin excepción, pudieron ejercitar este derecho en 1933.

Durante más de 40 años, todos los españoles estuvimos privados del derecho a elegir a quienes nos gobiernan y en este sentido, la llegada de la democracia fue una revolución que tuvo como principales protagonistas a todos los españoles y a los partidos políticos.

La sensación de continuo y premeditado incumplimiento de los compromisos electorales por parte de los partidos políticos ha creado la sensación, entre los ciudadanos, de que nuestra democracia actual se limita únicamente a elegir, cada 4 años, a quienes nos gobiernan.

Llevado al extremo, no es extraño escuchar frases como la que hace unos días me decía un buen amigo:

“Hemos pasado de que nos impongan un gobernante por la fuerza y para 40 años, a ser nosotros quienes elegimos a quien nos gobierne durante 4 años. Ha sido un paso necesario pero claramente insuficiente”.

Esta forma de ver la situación actual, cada día está más extendida y sin duda, será una oportunidad para aquellos que sean capaces de aprovecharla y una amenaza para aquellos que opten por caminos más tradicionales. Hay un dato muy significativo, mientras en nuestro país crece el interés por la política, los partidos políticos, y las formas tradicionales de hacer política, pierden prestigio cada día.

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