A raíz de haber publicado a través de mis perfiles en redes sociales la noticia publicada en El País con el título Twitter pone freno a los trolls, algunos de vosotros me habéis preguntado ¿que son los trolls?, la pregunta me ha llamado la atención porque es una expresión que utilizo con bastante frecuencia.
Lo primero de todo y a pesar de que todos decimos “es un troll”, la verdad es que en realidad no es tanto una una forma de ser, más bien es una forma de actuar, lo correcto sería decir: ¿Qué es hacer el troll?
Este comportamiento consiste básicamente en introducir comentarios en una conversación en internet con el objetivo de desestabilizarla, provocando malestar entre las personas que intervienen, provocando respuestas emocionales negativas entre quienes participan en dicha conversación e incluso llegando a enfrentarlos.
Aunque decir que alguien “está haciendo el troll” puede dar la impresión de que inicialmente tiene únicamente una connotación negativa porque a todos nos viene a la memoria series como David el Gnomo. En realidad, troll es un tipo de pesca y hacer el troll es tratar de que los demás muerdan el anzuelo ante este tipo de comportamientos, comportamientos que por supuesto no están nada bien vistos en internet, sobre todo cuando el troll falta al respeto a algunos de sus interlocutores.
Los trolls de Internet, a diferencia de los de David el Gnomo son astutos y se sirven de la inocencia del resto para evitar que determinados argumentos que no sean de su agrado o no les beneficie su difusión, no terminen de calar.
Por supuesto, estos comportamientos nos los encontramos también fuera de internet en prácticas como interrumpir constantemente las intervenciones de los demás, utilizar argumentos falsos pero cuya falsedad no es fácil de detectar. Seguro que os suena, estos comportamientos de no dejar hablar o de inventar cosas que no son ciertas, son habituales en algunos tertulianos de programas de TV.
En definitiva, los trolls son aquellos que hacen el troll continuamente por su propia inseguridad o por la debilidad de sus argumentos, son fáciles de reconocer ya que su único valor es una técnica más o menos depurada para evitar que lo demás aporten sus opiniones, desestabilizándoles o incluso no dejándoles hablar, tienen muy baja capacidad de escucha y muy baja capacidad de aprender cosas nuevas.
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